Retrotopía: notas visuales

 

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Notas visuales del libro (mayor calidad)

Ya publiqué en otro post cómo elaborar notas visuales de lecturas, eventos o reuniones, y compartí un ejemplo a partir de mi lectura del libro de Massimo Recalcati, “La hora de clase”. Esta vez me gustaría compartir las notas visuales que estoy elaborando del libro “Retrotopía”, del sociólogo Z. Bauman.

Están elaboradas siguiendo el mismo proceso que las anteriores:

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  • Según voy leyendo, en unas cuartillas garabateo ideas del autor que me parecen esenciales y también otras que me inspira la lectura. No tomo notas visuales que compongan un mero resumen, esquema o guión de la lectura (aunque podría ser una posibilidad), sino que me gusta elaborar notas que reflejen lo que me ha dicho el texto, que sea un diálogo entre el autor y yo. Son un boceto preliminar rápido, sin apenas pararse. Lo importante es la lectura; pararla para garabatear rompe el hilo. De ahí que los bocetos deben apuntar frases sueltas o dibujar iconos al aire que después pueda recordar y que sirvan para componer las notas definitivas. A veces, si termino un texto breve o un capítulo elaboro las notas y después sigo con el siguiente apartado. Depende del ritmo de lectura, el tiempo, el tipo de texto… Es algo subjetivo que cada uno debe decidir; no hay reglas fijas, que sirvan para todos.
  • Terminado un capítulo o el texto elegido, garabateo a partir del borrador, añadiendo nuevos elementos que ilustren lo que me ha inspirado la lectura. A veces trabajo las notas a rotulador calibrado negro, coloreando también con rotuladores o digitalizando el color. A gusto y según el tiempo y las ganas. Incluso puedes guardar solo los borradores y dejarlos dentro del libro, o en un cuaderno de dibujo que tengas solo para tus notas visuales. Digitalizarlos permite compartir lo aprendido, pero además tener tu cuaderno de garabatos (sketchbook) es una buena forma de ver tu evolución y tirar de algunas notas cuando las necesites.

Lo bueno de las notas visuales de textos es que permiten convertir ideas complejas en una composición visual que ofrece una visión de conjunto de la lectura, interrelacionada en diversas capas de significado. Comprendes mejor lo que has leído mientras lo lees y después de haberlo leído te ofrece un mapa visual que facilita que otros lo comprendan sin haber leído el texto; incluso tú mismo, después de pasado el tiempo, puedes tener una  idea aproximada de lo que te sugirió esa lectura, aunque no te acuerdes de ella.

Las notas visuales como herramienta de análisis-síntesis de contenidos son bastante útiles; es una forma más eficaz de resumen que el clásico uso de apuntes escritos o subrayados. Mientras se crean, facilitan más que un mero texto resumido la memorización de las ideas esenciales, ya que en una sola imagen sencilla se ilustran contenidos complejos, relacionados con otros elementos en un solo contexto de significación.

Probadlo, veréis el resultado. Pero no os juzguéis por hacer mejor o peor el garabato. Se trata de comprender lo que has leído a través de dibujos simples, icónicos, que en pocos trazos ilustren tus ideas, emociones o proyectos. No se busca tanto la calidad del dibujo cuanto su eficacia didáctica, aunque a medida que practiques verás que lo haces mejor y te sientes más cómodo con tus garabatos. Empiezas a tener un estilo propio, tu propia forma de expresarte.

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Elaborando notas visuales (sketchnotes): ¿Te animas?

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Notas visuales del libro de Massimo Recalcati, La hora de la clase

El que más y el que menos ha practicado el entretenido ejercicio de garabatear en una reunión o en una charla para dejar constancia de las ideas principales o recordar frases reveladoras, citas o sugerencias que le sirvan de inspiración.  Sin embargo, casi siempre se reducen a textos breves a modo de resumen y flechas, recuadros, listados… No nos atrevemos a dibujar, a lo sumo un garabato sencillo del que al instante nos avergonzamos por infantil o deshilvanado, o líneas geométricas que nos ayudan a soportar una charla o reunión tediosa.

A menudo creemos que esto se debe a que no tenemos capacidad para dibujar, que para hacer garabatos que expresen lo que queremos decir o estamos pensando se necesitan unas habilidades de las que solo algunos privilegiados están dotados. Nos da vergüenza, miramos a un lado y a otro de la reunión, no sea que alguien lo vea y nos juzgue; o justificamos nuestro miedo con excusas como yo no sé, para esto hay que saber, es cosa de niños… Sin embargo, os lo aseguro, se reduce a ganas de disfrutar y aprender, y a entrenamiento. Quien lo probó, lo sabe.

Nadie nace sabiendo, y todo inicio requiere de valentía, voluntad y una buena dosis de ilusión. El intento tiene su recompensa. Te animo a lanzarte.

Los beneficios son evidentes, ¿no crees?:

  • Te ayuda a estar atento, a concentrarte, a focalizar ideas o argumentos.
  • Te entrena en la capacidad de sintetizar ideas, de reducirlas al chasis de lo comprensible.
  • Aprendes a relacionar ideas, a ligarlas a través de nexos lógicos, cronológicos, narrativos, argumentativos…
  • Te ayuda a obtener una compresión global de los contenidos, a verlos como un todo a través del guión visual que has elaborado.
  • Y algo no menos importante, activa tu creatividad y te lo pasas genial mientras garabateas.

Te recomiendo que no agotes todos los cartuchos en tus primeros intentos. Tómatelo con calma, disfruta; eso es lo más importante. No te juzgues, piensa que estás aprendiendo y en cada intento más y más, como si aprendieras por primera vez a bailar, cantar, montar en bici… Tus primeras notas visuales no tienen porqué estar llenas de garabatos. Lo más probable es que a lo sumo dibujes un puñado de ellos, mezclados con frases cortas, flechas y recuadros. Y a medida que le vayas cogiendo el truco, tus notas irán conteniendo más y más garabatos. Lo que al principio era solo un conjunto de frases verás cómo se convierte poco a poco en anotaciones cada vez más visuales.

Si quieres realizar notas visuales de un evento en directo (una charla, una reunión), elige las ideas más importantes; céntrate en lo esencial; cuantas menos mejor, menos es más. Dos o tres garabatos pueden bastar, garabatos sencillos que nada más verlos se entienda la idea que quieres transmitir.

Folios o libreta (1), tú eliges, aunque te recomiendo una libreta porque así vas viendo tus avances y te vas dando cuenta de que es cuestión de práctica. Lápiz (si quieres hacer un boceto y después en casa rotularlo a tu gusto) o rotuladores (2). O las dos cosas; yo a veces primero boceteo en lápiz y sobre la marcha voy rotulando, añadiendo más elementos. ¿No sabes dibujar algún elemento? Te recomiendo tirar de San Google; buscas, por ejemplo, “oveja dibujo” y listo. A las tres ovejas que dibujes, ya no necesitarás tirar de buscador. No copies o calques dibujos, acostúmbrate a garabatear a tu estilo; cada uno tiene el suyo propio y lo va encontrando con la práctica. Recuerda: el error es bello, te estimula a seguir aprendiendo.

También puedes hacer notas visuales de lecturas. Más arriba puedes ver un ejemplo de las notas visuales que he elaborado del libro de Massimo Recalcati, La hora de la clase. En cinco folios he resumido el libro entero. Mientras lo iba leyendo, iba anotando en unas cuartillas a modo de borrador ideas sueltas, incluso algún garabato que se me ocurría. No realizaba las notas visuales mientras leía; sería engorroso y no disfrutarías de la lectura. Cuando llevaba unas decenas de páginas o dos o tres capítulos, en ratos libres empezaba las notas visuales en folios aparte. Después seguía leyendo. Las notas visuales me iban sirviendo para madurar las tesis del libro y reflexionar sobre ellas, relacionándolas con mi experiencia como docente. Al final del proceso, tienes una visión global del libro y una mejor comprensión de sus ideas más reveladoras.

Me gusta elaborar las notas visuales (sketchnotes) como si se tratase de una narración, algo parecido a un storyboard, donde diferentes personajes cuentan historias paralelas que tienen un hilo conductor. No concibo las notas visuales como un mero resumen de la lectura, sino más bien como un diálogo entre el autor y el lector. Así, incorporo también garabatos que representan aquello que me evoca la lectura. Debes encontrar tu estilo propio, ve probando formatos, adáptalos al contenido o tipo de lectura (estilo cómic con cuadrículas, flechas y globos estilo mapa conceptual, narración visual con personajes, líneas de tiempo…)

Puedes empezar con un artículo de prensa, el fragmento de una novela, el resumen de su trama, un poema… con eso basta para abrir boca. También puedes leer un libro, anotar algunas ideas mientras lo lees y después de terminarlo hacer un solo mapa visual de tu lectura, a modo de resumen o reflexión.

¿Cómo escanear tus notas visuales? Aparte de en papel, quizá te interese tenerlas en formato digital y así poder compartirlas entre tus redes o insertarlas en tus blogs. Una opción rápida es escanearla desde tu móvil, a través de apps como Notebloc o Camscanner; haces una foto desde ellas, eliges los parámetros y listo. Otra opción, más versátil y profesional, hacerlo desde tu escáner de sobremesa, el que incluye tu impresora. Casi todas las impresoras sencillas de menos de un año incluyen escáneres que permiten hacer copias de mucha calidad. Escanear, configurar brillo y contraste y ya tienes listo tu mapa visual para compartir. Es recomendable que el fondo quede blanco y el contenido resaltado, pero tampoco te agobies con esto al principio. Lo importante es disfrutar de tus notas visuales, descubrir cómo poco a poco te van abriendo una forma eficaz y estimulante de expresar, comprender y organizar contenidos.

Si tienes una tablet, quizá te animes a realizar tus notas visuales a través de una app de dibujo, pero te recomiendo que empieces a crearlas con papel y rotulador. La opción digital excluye el precio del error, ya que puedes corregir sin problemas. Aprender a interpretar el error como un estímulo se consigue mejor a través del contacto directo con el papel, trazando tus notas a pelo, con rotulador, viendo tus dibujos en vivo, tocándolos. El mapa visual digital acostumbra al cerebro a reducir el error, a acomodarse a la corrección, y esto no facilita el aprendizaje. Sin embargo, una vez que te vayas adaptando a esta nueva metodología, complementar tus notas con retoques digitales puede ser un aliado excelente. Dependerá de la función que le vayas a dar a tus mapas visuales. Te recomiendo una libreta (sketchbook) desde la que vayas viendo tu evolución, el estilo que vas consiguiendo; la disfrutarás y apreciarás que merece la pena lanzarse.

A medida que te vayas sintiendo más cómodo/a con tus notas visuales, irás descubriendo el potencial educativo que posee esta metodología. Nuestros alumnos no son diferentes a nosotros; se han educado en métodos de comprensión lectora que se reducen a subrayar y resumir a través de textos infumables. Descubrir los beneficios de los mapas visuales como método de estudio te abre un nuevo mundo lleno de posibilidades. Pero es necesario que primero lo pruebes tú, como docente o formador. Si te limitas a recomendárselo a los alumnos sin ayudarles en el proceso, pronto se cansarán y volverán al método tradicional. Es necesario recorrer el camino con ellos.

 


(1) Recuerda que la tinta puede traspasar, así que en las libretas quizá debas prescindir de la página siguiente, a no ser que utilices papel más grueso de lo acostumbrado, de 90 gramos mínimo. Te recomiendo papel liso, sin rugosidad; evita que se corra la tinta.

(2) A mí me gustan los de marca Micron (son precisos y secan enseguida), pero también he probado los de Staedtler y Uni; 0,2 para trazo fino, 0,4 y 0,8 para más grueso. Para colorear puedes utilizar Edding 1200 de toda la vida u otras marcas. Los rotuladores de base de agua son los que se utilizan en la escuela, con colores básicos, que no permiten mezcla. Con ésos basta.

Propuestas educativas para un mundo distinto (graphic recording)

PORTADA

Descargar notas visuales

El pasado octubre se celebraron en Mérida las Jornadas Estatales de FEAE y me invitaron para realizar las notas visuales en vivo (graphic recording) de las ponencias del encuentro. Un reto del que disfruté bastante. Tomar notas visuales permite concentrar tu atención en lo que se dice, obligarte a discriminar y condensar las ideas esenciales de la ponencia y de paso divertirte mientras dibujas, dejando tu propia visión de la intervención. No me gusta hacer notas que busquen hacer un espejo objetivo de las ideas del ponente; más bien se trata de pensar con él mientras dibujar sus ideas, añadiendo tu percepción subjetiva de las mismas. De esta forma se establece un diálogo entre el ponente y tú que enriquece el conjunto, permitiendo a quien ve las notas visuales no solo captar lo esencial de la ponencia, sino también pensar y dialogar internamente con esas ideas. Podéis ver aquí un resumen de mi aportación en las jornadas.

Podéis leer una crónica más extensa de mi aportación en las jornadas aquí.

También impartí un taller titulado Visual Cooking en el que elaborando recetas de cocina visuales nos iniciamos en el uso del pensamiento visual, creando un vocabulario visual y combinando sus elementos en secuencias que emulan la elaboración de una receta.

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Visual Cooking

Fruto de mi colaboración con FEAE escribí un artículo en su revista OGE sobre el potencial del pensamiento visual en el aula. Podéis descargarlo aquí.