Jornadas de Educación en Cádiz: conferencia visual y talleres de PV

 

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La presentación está a vuestra disposición en este enlace.

Hace unos días el CEP de Algeciras-La Línea me invitó a unos talleres sobre innovación educativa. La idea era impartir una conferencia sobre cambio educativo y unos talleres de pensamiento visual.

Pensando cómo diseñar la conferencia, tenía claro que un soporte visual claro, conciso y directo podía ser de gran ayuda para focalizar las ideas-fuerza transmitidas durante mi intervención. Asimismo, podía ayudar a reforzar el interés y ampliar el marco de significatividad de mis ideas, y por supuesto servirme de guión. Así que me decanté por apoyarme de una presentación visual (ver imágenes de arriba) en la que cada diapositiva incluyera un dibujo asociado a un tramo-idea, cada uno a su vez acompañado de un reto para mi audiencia, un reto sencillo, gráfico y más emocional que racional, que sugiriera más que sentenciara.

Estos retos se dibujarían-escribirían al final de la conferencia en un panel colectivo que serviría de resumen colaborativo no tanto de mis ideas cuanto de lo que inspiraban a cada cual en función de su experiencia y motivaciones.

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Mantener activo no solo mental sino emocionalmente a mi público, hacerles partícipes y no meros espectadores, era mi objetivo principal. Además de la presentación visual y los retos que después se añadirían al panel colectivo, en los primeros minutos, a través de un globo gigante, escribieron los conceptos que les sugiere la palabra ‘cambio’. Los resultados fueron reveladores; demostraban la misteriosa sinergia que hay entre todos los asistentes y la conexión con la línea emocional que quería imprimir a mis reflexiones.

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No me gusta ser el conferenciante (¡qué nombre más remilgado!) que a mí como espectador no soporto, así que me propuse abordar mi intervención con franqueza y desde lo emocional. En definitiva, hablar de lo que te inquieta e ilusiona y convertir lo que en principio debiera ser un discurso unidireccional en un constante diálogo interior compartido que propiciara un constante feedback de emociones e ideas.

Por otro lado, tampoco quería realizar una presentación de esas que obligan al espectador a enfrentarse a textos tediosos (que por supuesto nadie lee) o diapositivas vistosas estilo Prezi que despistan de lo importante con su virtuosismo. Me decanté por el uso de imágenes dibujadas por mí mismo que operaran a modo de metáforas visuales de la línea argumentativa de mi intervención. Potencian el discurso, lo enriquecen con su polisemia interpretativa y no despistan, van al grano; y todo ello desde la creatividad y el pulso emocional que imprimen las imágenes, facilitando lecturas a gusto de cada cual.

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Siguiendo con la apuesta por lo visual como vehículo de aprendizaje, impartí dos talleres sobre pensamiento visual, cada uno de 90 minutos y cada uno con una propuesta didáctica diferente: en uno elaboramos mapas y narrativas visuales dinámicas y colaborativas, y en el otro diseñamos recetas de cocina visuales (lo que en el proyecto Dibújamelas bautizamos como Visual Cooking). De este reto creativo ya publiqué en este blog (puedes leerla y verla aquí) una experiencia en mi aula de Bachillerato, donde describo el proceso de trabajo.

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Los mapas visuales dinámicos consisten en la elaboración colectiva de rutas de pensamiento o narrativas a partir de un pequeño conjunto de iconos preliminares dibujados en cubos de madera que representan conceptos esenciales de un determinado contenido o elementos de un relato. Esta metodología facilita a los alumnos la discriminación de las ideas principales de un texto o cualquier otro material curricular y su interrelación lógica o narrativa en un conjunto con sentido.

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Se genera primeramente un vocabulario básico del contenido, se eligen los conceptos clave y se dibujan sus iconos en papeles cuadrados, ajustables a los cubos. Estos servirán de base para crear el mapa o narrativa visual, que después se compartirá oralmente con el resto de compañeros. En cada cubo están representadas todas las categorías, una por cada cara. Al situarlos sobre un papel pliego se debe ir construyendo entre todos el mapa o relato  visual que van generando las interrelaciones entre imágenes, asociadas a los contenidos vistos previamente en clase (o los conocimientos previos de los alumnos sobre un tema aún no visto en clase). Entre imagen e imagen se generan conectivas visuales que irán sugiriendo la ruta lógica del mapa. El vocabulario, las categorías y las conectivas serán de una naturaleza acorde con el contexto de aprendizaje (nivel, contenidos, número de alumnos, objetivos, tiempos…)

Los cubos los podéis elaborar de diferentes materiales (papel maché, plastilina, cartón…) o a partir de cubos comerciales (las tiendas 100 son un pozo inagotable de recursos creativos). En mi caso tengo la suerte de que en mi centro hay un ciclo de Madera y los alumnos de FP Básica me los hicieron a medida. Después les dí una mano de aceite de linaza y listos. Los iconos podéis dibujarlos vosotros, si queréis que los alumnos partan de imágenes previas, sin necesidad de discriminarlas a partir de documentos previos. Pero os recomiendo que sean ellos quienes diseñen todo el proceso a mano. Buscar información, leerla, seleccionarla, discriminar conceptos clave, interrelacionarnos, asociar un concepto con una imagen, memorizar datos relevantes… Todas son operaciones que se aprenden mejor bajo el arbitrio del lenguaje visual.

Muchos docentes acaban recurriendo a iconos prediseñados, sacados de internet, no tanto por un criterio didáctico, sino porque interpretan la creación de garabatos como un proceso engorroso y difícil. Esto se debe más a nuestra cultura de trabajo, nuestra mochila de aprendizajes, que a una elección pedagógica. Por eso es necesario que los docentes nos embarquemos a la vez que lo hacen los alumnos en esta aventura de garabatear. Aprender lo que después habremos de enseñar barre los prejuicios didácticos y potencia la creatividad del docente, abriéndole a nuevas posibilidades metodológicas. Y encima nos lo pasamos bien.

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Agradezco a Manuel Galiano, asesor del CEP de Algeciras-La Línea, haber confiado en mí para esta aventura de aprendizaje colectivo. He conocido al equipo excelente que trabaja en este CEP, y encima he podido compartir inquietudes e ilusiones con Manu Sánchez y Mar Serón… Y por la tarde, un paseo por la playa.

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Os animo a lanzaros a desaprender. Un papel, un rotulador y dejar que la mente vuele libre, sin prejuicios ni miedos. Y para lo que queráis, aquí me tenéis.

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Visual Cooking: Creatividad en clase de Filosofía

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Presentaciones visuales de los alumnos (pincha sobre la imagen para verlas)

Ya compartí en otra entrada de este blog cómo utilizar el pensamiento visual para ilustrar y explicar de forma creativa, clara y ordenada procesos o flujos de información. En esa entrada hacía mención de un reto llamado Visual Cooking que consiste en la explicación visual del proceso de elaboración de una receta de cocina. Pues bien, mis alumnos de Filosofía de 1º de Bachillerato han realizado este reto para comprender mejor algunos contenidos de estética y creatividad que estamos trabajando en clase.

Os estaréis preguntando: ¿qué tiene que ver la Filosofía con la cocina? Mucho si lo pensáis un poco:

  • Aplicar en un contexto experimental, como indicaba más arriba, contenidos que hemos abordado en el aula, tales como los pasos del proceso creativo y las habilidades que se desarrollan con este competencia. No basta con estudiar la creatividad desde un punto de vista teórico; es necesario practicarla, vivir de primera mano su potencial y dificultades.
  • Crear una receta requiere discriminar, analizar y relacionar elementos para después explicar esa relación a través de un proceso lógico, en este caso los pasos de elaboración de una receta. Este quizá sea la competencia más compleja para mis alumnos. Pese a estar en Bachillerato, les resulta muy difícil explicar flujos de información. El recurso a la mera memorización ahoga su capacidad de análisis.
  • Aprender a trabajar de forma colaborativa con el objetivo final de exponer esa receta al resto de compañeros.
  • Desarrollar su creatividad y resolver problemas en un contexto lúdico.

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 Primer paso: sin darles ninguna información sobre el reto (para mantener el interés y focalizar la atención en esta primera fase), les pedí que dibujaran ingredientes en post-its y los pegaran en la pizarra.

Terminado nuestro supermercado visual, les lancé el reto de crear grupos de tres y elegir una receta de cocina sencilla, con pocos ingredientes y pasos. Una vez elegida, debían hacer un recuento de lo que necesitarían para crear la receta, es decir, ingredientes (con sus dosis o cantidades) y utensilios.

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 El siguiente paso era crear visualmente ingredientes y utensilios. Buena parte de los ingredientes ya estaban en el supermercado que crearon. Se levantaron y seleccionaron los ingredientes necesarios para crear su receta. Si algunos ingredientes no estaban en el supermercado los dibujaban en otros post-its. Los utensilios debían dibujarlos y recortarlos a tamaño natural en folios A3.

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Una vez creados los elementos necesarios para crear la receta, en un folio debían rellenar una tabla que describieran todos los pasos a seguir durante la elaboración de la receta, detallando INGREDIENTES, UTENSILIOS, DOSIS (unidades y cantidades), ACCIONES (cortar, cocer…) y TIEMPOS (duración de cada acción). Esta planificación les permite determinar con precisión y de forma secuenciada cada parte del proceso y los elementos que necesitarán en cada una.

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 Ahora toca ver qué elementos del proceso no han ilustrado aún y cómo lo harán. Por ejemplo, ¿de qué forma mostrarán acciones como cocer o freír?, ¿o cómo explicarán de forma gráfica las dosis? Una vez creados esos elementos, los pondrán sobre la mesa y con la plantilla delante realizarán una simulación de cómo expondrán el proceso ante los compañeros. Esta parte es la más complicada porque requiere exponer acciones complejas de tal forma que sean comprensibles para quien te ve y escucha, además de coordinarte con el resto de compañeros sobre qué hace cada uno y cuándo hacerlo.

En las fotos que hay más abajo podéis comprobar los elementos creados visualmente por los alumnos para ilustrar el proceso de creación de sus recetas.

Una vez ensayados minuciosamente los pasos, toca exponer. Cada grupo lo hace frente a la pizarra, intentando no tapar los elementos que vaya pegando sobre ella. Se habilita una mesa sobre la que pondrán todos los elementos ordenados según el orden de aparición. No dicen el nombre de la receta. El resto de alumnos deben adivinarla. Solo después dirán el nombre, pero con un título creativo inventado por ellos (por ejemplo, croquetas a la Ana Rosa). Durante su exposición irán disfrazados de cocineros para meterse en el personaje y reforzar el sentido dramático de la exposición.

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Les grabo mientras explican la receta. (Podéis ver los vídeos pinchando sobre la primera imagen de este post o aquí.) Les paso después el enlace a los vídeos para que se vean y evalúen cómo lo han hecho. Les facilito una plantilla de evaluación del proceso de trabajo:

  • Breve explicación de los pasos del proceso. ¿Qué han hecho en cada paso? ¿Quiénes y cómo lo han hecho?
  • Problemas surgidos durante la elaboración de la receta y cómo los solucionaron en el grupo.
  • Discriminación de las fases del proceso creativo (visto una semana antes en clase) en el propio proceso de creación de la receta.
  • ¿Qué mantendrían? ¿Qué eliminarían? ¿Qué mejorarían?

No solo esto, les pido que realicen cada uno por separado un mapa visual (ya han practicado a lo largo del curso) que ilustre las fases del proceso creativo de elaboración de su receta. Viene a ser un feedback que permite volver sobre los pasos andados durante el reto e incorporarlo en su evaluación. Aunque comparto algunos mapas visuales más abajo, podéis verlos todos aquí.

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Esta misma metodología se puede aplicar a contextos y contenidos de cualquier tipo. Lo importante es la adquisición de determinadas competencias de análisis, síntesis, comunicación, coordinación grupal y creatividad. Competencias en las que el área de Filosofía puede aportar mucho dentro del currículo de 1º de Bachillerato y en el que la creación de procesos visuales puede ser una excelente aliada. Lo recomiendo en cualquier otro área y nivel.

I Encuentro de Centros Innovadores de Extremadura: presentación y notas visuales

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Hace unos meses, Pere Marquès me invitó a compartir con otros docentes de Extremadura un encuentro de reflexiones y experiencias de innovación. La idea era participar en una mesa redonda y además compartir mi propia experiencia en mi centro. Como suelo hacer, pensé en clave visual mi intervención, más aún disponiendo de 12 minutos escasos.

Una presentación visual facilita:

  • la atención e interés de quien te escucha,
  • la síntesis de ideas-fuerza,
  • la creatividad de exposición,
  • un guión conciso desde el que articular tu discurso.

A menudo, cuando vamos a unas jornadas soportamos sin remedio presentaciones tediosas, repletas de palabras que ni nos da tiempo de leer ni queremos. Y cuando el ponente utiliza imágenes, lo hace extrayéndolas de internet, intentando asociar cada imagen con ideas o argumentos expuestos en cada parte de su intervención. Crear tus propias imágenes tiene una utilidad extra:

  • Te sirve para organizar tus ideas, darles sentido, orden y secuencia a medida que vas pensando lo que quieres aportar.
  • Creas a la vez que piensas, expresando de forma más directa y atractiva aquello que quieres decir.
  • Ayuda a que quien te escucha te entienda mejor con el soporte gráfico que tú mismo has creado.

Podéis ver mi presentación aquí.

Os recomiendo planificar vuestras presentaciones a través de guiones gráficos a base de garabatos, secuencias o mapas visuales completos que después pegarás por partes en tu presentación. En una hoja aparte, anota la secuencia de ideas-fuerza o argumentos que expondrás en cada diapositiva.

Las presentaciones visuales, además de ser más sugerentes, favorecen en quien las ve interpretaciones variadas del contenido y potencia el diálogo mediante contraste de diferentes perspectivas. Una imagen no genera un significado unívoco; más bien te obliga a crear tu propia ruta de interpretación. Deja abierta la lectura de lo que se expone.

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Las presentaciones visuales, sumado a una exposición que combine datos objetivos con percepciones extraídas de tu experiencia personal, dotan a tu intervención de un elemento emocional que facilita la empatía con quien te esté viendo y escuchando. Y encima te lo pasas bien; ¡se puede pedir más! Os lo recomiendo.

Como ya he subrayado en otros artículos de este blog, lo que tira para atrás a la hora de dar el paso hacia la auto creación de guiones visuales no es tanto una carencia técnica, sino emocional. Superar la vergüenza de exponer tus garabatos, de implicarte emocionalmente en los trazos, de sentirte torpe, vulnerable, juzgado, es más difícil que entender racionalmente la utilidad de esta estrategia de comunicación. Sin embargo, quien se lanzó a esta aventura de aprendizaje sabe que merece la pena y que es superable, independientemente de la mochila pedagógica que cada uno arrastre. Además, no puedes enseñar lo que previamente no has aprendido. Iniciar a nuestros alumnos en el pensamiento visual requiere como condición sine qua non realizar nosotros mismos, como docentes, ese mismo camino.

A menudo sucede que no somos conscientes del arduo proceso de aprendizaje que supone para nuestros alumnos la asimilación de determinadas estrategias de aprendizaje. Lo que nosotros hemos recorrido en años a veces les pedimos a ellos que lo recorran en meses. Experiencias como ésta, en las que aprendemos a desaprender, percibiendo las inercias emocionales y dificultades que supone este reto, ayudan a empatizar con nuestros alumnos y a reajustar el ritmo y los pasos del proceso de enseñanza de una forma más orgánica y eficaz.

Además de mi presentación visual, mientras escuchaba al resto de ponentes, elaboré un par de notas visuales (sketchnotes) que podéis ver en mayor calidad aquí. En otra ocasión he hablado en este blog de las notas visuales y su utilidad educativa; echad un vistazo aquí, si queréis saber algo más.

Por qué innovar 2Mesa redonda 2

Tomar notas visuales durante un evento te ayuda a:

  • mantener la atención;
  • sintetizar las ideas expuestas;
  • organizar esas ideas de forma lógica y secuenciada;
  • aportar una visión global de la exposición;
  • reflexionar a la vez que escuchas, aportando tu punto de vista;
  • disfrutar mientras creas tus notas;
  • guardar tus notas para recordar las ideas o para exponerlas ante otras personas.

Os lo recomiendo. ¿Te animas a crear tus propias presentaciones y notas visuales?