Elaborando notas visuales (sketchnotes): ¿Te animas?

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Notas visuales del libro de Massimo Recalcati, La hora de la clase

El que más y el que menos ha practicado el entretenido ejercicio de garabatear en una reunión o en una charla para dejar constancia de las ideas principales o recordar frases reveladoras, citas o sugerencias que le sirvan de inspiración.  Sin embargo, casi siempre se reducen a textos breves a modo de resumen y flechas, recuadros, listados… No nos atrevemos a dibujar, a lo sumo un garabato sencillo del que al instante nos avergonzamos por infantil o deshilvanado, o líneas geométricas que nos ayudan a soportar una charla o reunión tediosa.

A menudo creemos que esto se debe a que no tenemos capacidad para dibujar, que para hacer garabatos que expresen lo que queremos decir o estamos pensando se necesitan unas habilidades de las que solo algunos privilegiados están dotados. Nos da vergüenza, miramos a un lado y a otro de la reunión, no sea que alguien lo vea y nos juzgue; o justificamos nuestro miedo con excusas como yo no sé, para esto hay que saber, es cosa de niños… Sin embargo, os lo aseguro, se reduce a ganas de disfrutar y aprender, y a entrenamiento. Quien lo probó, lo sabe.

Nadie nace sabiendo, y todo inicio requiere de valentía, voluntad y una buena dosis de ilusión. El intento tiene su recompensa. Te animo a lanzarte.

Los beneficios son evidentes, ¿no crees?:

  • Te ayuda a estar atento, a concentrarte, a focalizar ideas o argumentos.
  • Te entrena en la capacidad de sintetizar ideas, de reducirlas al chasis de lo comprensible.
  • Aprendes a relacionar ideas, a ligarlas a través de nexos lógicos, cronológicos, narrativos, argumentativos…
  • Te ayuda a obtener una compresión global de los contenidos, a verlos como un todo a través del guión visual que has elaborado.
  • Y algo no menos importante, activa tu creatividad y te lo pasas genial mientras garabateas.

Te recomiendo que no agotes todos los cartuchos en tus primeros intentos. Tómatelo con calma, disfruta; eso es lo más importante. No te juzgues, piensa que estás aprendiendo y en cada intento más y más, como si aprendieras por primera vez a bailar, cantar, montar en bici… Tus primeras notas visuales no tienen porqué estar llenas de garabatos. Lo más probable es que a lo sumo dibujes un puñado de ellos, mezclados con frases cortas, flechas y recuadros. Y a medida que le vayas cogiendo el truco, tus notas irán conteniendo más y más garabatos. Lo que al principio era solo un conjunto de frases verás cómo se convierte poco a poco en anotaciones cada vez más visuales.

Si quieres realizar notas visuales de un evento en directo (una charla, una reunión), elige las ideas más importantes; céntrate en lo esencial; cuantas menos mejor, menos es más. Dos o tres garabatos pueden bastar, garabatos sencillos que nada más verlos se entienda la idea que quieres transmitir.

Folios o libreta (1), tú eliges, aunque te recomiendo una libreta porque así vas viendo tus avances y te vas dando cuenta de que es cuestión de práctica. Lápiz (si quieres hacer un boceto y después en casa rotularlo a tu gusto) o rotuladores (2). O las dos cosas; yo a veces primero boceteo en lápiz y sobre la marcha voy rotulando, añadiendo más elementos. ¿No sabes dibujar algún elemento? Te recomiendo tirar de San Google; buscas, por ejemplo, “oveja dibujo” y listo. A las tres ovejas que dibujes, ya no necesitarás tirar de buscador. No copies o calques dibujos, acostúmbrate a garabatear a tu estilo; cada uno tiene el suyo propio y lo va encontrando con la práctica. Recuerda: el error es bello, te estimula a seguir aprendiendo.

También puedes hacer notas visuales de lecturas. Más arriba puedes ver un ejemplo de las notas visuales que he elaborado del libro de Massimo Recalcati, La hora de la clase. En cinco folios he resumido el libro entero. Mientras lo iba leyendo, iba anotando en unas cuartillas a modo de borrador ideas sueltas, incluso algún garabato que se me ocurría. No realizaba las notas visuales mientras leía; sería engorroso y no disfrutarías de la lectura. Cuando llevaba unas decenas de páginas o dos o tres capítulos, en ratos libres empezaba las notas visuales en folios aparte. Después seguía leyendo. Las notas visuales me iban sirviendo para madurar las tesis del libro y reflexionar sobre ellas, relacionándolas con mi experiencia como docente. Al final del proceso, tienes una visión global del libro y una mejor comprensión de sus ideas más reveladoras.

Me gusta elaborar las notas visuales (sketchnotes) como si se tratase de una narración, algo parecido a un storyboard, donde diferentes personajes cuentan historias paralelas que tienen un hilo conductor. No concibo las notas visuales como un mero resumen de la lectura, sino más bien como un diálogo entre el autor y el lector. Así, incorporo también garabatos que representan aquello que me evoca la lectura. Debes encontrar tu estilo propio, ve probando formatos, adáptalos al contenido o tipo de lectura (estilo cómic con cuadrículas, flechas y globos estilo mapa conceptual, narración visual con personajes, líneas de tiempo…)

Puedes empezar con un artículo de prensa, el fragmento de una novela, el resumen de su trama, un poema… con eso basta para abrir boca. También puedes leer un libro, anotar algunas ideas mientras lo lees y después de terminarlo hacer un solo mapa visual de tu lectura, a modo de resumen o reflexión.

¿Cómo escanear tus notas visuales? Aparte de en papel, quizá te interese tenerlas en formato digital y así poder compartirlas entre tus redes o insertarlas en tus blogs. Una opción rápida es escanearla desde tu móvil, a través de apps como Notebloc o Camscanner; haces una foto desde ellas, eliges los parámetros y listo. Otra opción, más versátil y profesional, hacerlo desde tu escáner de sobremesa, el que incluye tu impresora. Casi todas las impresoras sencillas de menos de un año incluyen escáneres que permiten hacer copias de mucha calidad. Escanear, configurar brillo y contraste y ya tienes listo tu mapa visual para compartir. Es recomendable que el fondo quede blanco y el contenido resaltado, pero tampoco te agobies con esto al principio. Lo importante es disfrutar de tus notas visuales, descubrir cómo poco a poco te van abriendo una forma eficaz y estimulante de expresar, comprender y organizar contenidos.

Si tienes una tablet, quizá te animes a realizar tus notas visuales a través de una app de dibujo, pero te recomiendo que empieces a crearlas con papel y rotulador. La opción digital excluye el precio del error, ya que puedes corregir sin problemas. Aprender a interpretar el error como un estímulo se consigue mejor a través del contacto directo con el papel, trazando tus notas a pelo, con rotulador, viendo tus dibujos en vivo, tocándolos. El mapa visual digital acostumbra al cerebro a reducir el error, a acomodarse a la corrección, y esto no facilita el aprendizaje. Sin embargo, una vez que te vayas adaptando a esta nueva metodología, complementar tus notas con retoques digitales puede ser un aliado excelente. Dependerá de la función que le vayas a dar a tus mapas visuales. Te recomiendo una libreta (sketchbook) desde la que vayas viendo tu evolución, el estilo que vas consiguiendo; la disfrutarás y apreciarás que merece la pena lanzarse.

A medida que te vayas sintiendo más cómodo/a con tus notas visuales, irás descubriendo el potencial educativo que posee esta metodología. Nuestros alumnos no son diferentes a nosotros; se han educado en métodos de comprensión lectora que se reducen a subrayar y resumir a través de textos infumables. Descubrir los beneficios de los mapas visuales como método de estudio te abre un nuevo mundo lleno de posibilidades. Pero es necesario que primero lo pruebes tú, como docente o formador. Si te limitas a recomendárselo a los alumnos sin ayudarles en el proceso, pronto se cansarán y volverán al método tradicional. Es necesario recorrer el camino con ellos.

 


(1) Recuerda que la tinta puede traspasar, así que en las libretas quizá debas prescindir de la página siguiente, a no ser que utilices papel más grueso de lo acostumbrado, de 90 gramos mínimo. Te recomiendo papel liso, sin rugosidad; evita que se corra la tinta.

(2) A mí me gustan los de marca Micron (son precisos y secan enseguida), pero también he probado los de Staedtler y Uni; 0,2 para trazo fino, 0,4 y 0,8 para más grueso. Para colorear puedes utilizar Edding 1200 de toda la vida u otras marcas. Los rotuladores de base de agua son los que se utilizan en la escuela, con colores básicos, que no permiten mezcla. Con ésos basta.

Visual Thinking Strategies (VTS) en el aula

VTS

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El filósofo Sócrates no escribió ni un solo libro, pero conversó largo y tendido con sus conciudadanos. Confiaba en que el diálogo oral, una buena conversación basada en preguntas, puede ser una estrategia idónea para extraer de nuestra mente ideas que ayuden a comprendernos a nosotros mismos y el mundo que nos rodea. Todos, independientemente de nuestra formación, sexo, edad, renta o procedencia, tenemos la capacidad de pensar, y si lo hacemos a través del estímulo de interlocutores que aviven nuestro ingenio e imaginación, mejor que mejor.

Esta convicción es la que alienta la metodología Visual Thinking Strategies (VTS), nacida hace unas décadas de la mano de una psicóloga y un educador que se propusieron que disfrutáramos y comprendiéramos las obras de arte que a priori parece que solo entienden los expertos. Y qué mejor manera de hacerlo que recurriendo al más antiguo de los métodos: hacernos preguntas. El VTS sigue, con la ayuda de un cicerone (docente, observador neutro), tres sencillos pasos:

  1. Observar detenidamente la obra de arte (o cualquier producto cultural, imagen o audiovisual) y preguntarnos qué sucede en ella, desde los elementos más evidentes hasta aquellos que a primera vista no se revelan al ojo.
  2. Compartir con el grupo nuestras observaciones y profundizar en la razón que nos ha hecho pensar en ese detalle y su nexo con el conjunto de la obra o su contexto. Entre todos se irán desvelando los elementos que componen la obra, la relación entre ellos y detalles -el punctum, que diría Barthes- que la hacen diferente y reveladora. El cicerone se encargará de ir provocando que en esa experiencia compartida, entre todos se vaya abriendo de múltiples significados la obra de arte.
  3. Reconstruir colectivamente los significados descubiertos, realizando un feedback creativo que facilite el aprendizaje. Las dos fases anteriores son ya por sí solas suficientes para abrir boca y ayudar a mirar la obra con otros ojos. Pero si además le añadimos un tercer momento en el que reconstruyan juntos la obra, tomen elementos y los moldeen creativamente, el aprendizaje se multiplica, ya que la experiencia no se limita a un mero análisis, sino que aprendiendo activamente mediante la creación de aquello que han analizado se favorece una comprensión más profunda y crítica de la obra, así como el placer de experimentar el proceso creativo de propia mano.

El VTS, como veis, no es aplicable solo a las obras de arte. Compartiré un ejemplo que practico todos los cursos con alumnos de 4º de ESO y 1º de Bachillerato: el análisis y elaboración de productos publicitarios (carteles y spots).

  1. Les pido que observen un anuncio publicitario, la imagen fija de un cartel o el audiovisual de un spot, y que se fijen en dos bloques de elementos: los objetivos (color, tamaño, imágenes, composición, eslogan…) y los subjetivos (perfil de los personajes, roles sexuales, valores implícitos, relación entre textos e imágenes, influencia psicológica de elementos objetivos en la percepción subjetiva de los mismos…) Observan y comparten sus observaciones incluyendo cada una en un post-it que pegan en una pared del aula.
  2.  Al principio se pegan todas juntas y después se dividen en categorías de objetivo y subjetivo. Se levantan y las clasifican, explicando porqué lo hicieron. Una vez clasificadas, analizan cada una de ellas, componiendo una imagen caleidoscópica del anuncio. Dedicamos especial interés, una vez discriminados los elementos objetivos, en analizar cómo éstos contribuyen a generar en el espectador una imagen subjetiva y manipulada de la realidad que se muestra. Esto permite que sean conscientes de naturaleza subjetiva de las imágenes, que detrás de ellas existe autor, intencionalidad y una muestra parcial de la realidad.
  3. Pero si nos quedáramos en este nivel de análisis no sería suficiente como para que los alumnos acaben interiorizando lo aprendido y lo incorporen a su vida cotidiana de manera crítica y activa. Es necesario que ellos pasen a convertirse en publicistas, que adopten el rol de aquel que intenta vendernos el producto a través de imágenes. Así, les planteo que elaboren en grupos pequeños un cartel o spot publicitario, incorporando al mismo los elementos analizados anteriormente. Una vez terminados los anuncios publicitarios, los vemos y aplicamos con ellos los mismos pasos que seguimos en el análisis VTS: observar y compartir las observaciones. El resto de la clase analiza el anuncio de cada grupo.

Otras veces les pido que elaboren anuncios eligiendo el contra valor de un famoso spot, exagerando los elementos a través de hipérboles textuales y visuales que faciliten la comprensión crítica del original.

El VTS es un método dialógico, analítico y crítico de imágenes, pero también permite un mayor disfrute estético. Valor creativo y función perlocutiva de las imágenes. Esto favorece que nuestros alumnos, que nacieron en un mundo rodeado de imágenes, no las observen de manera pasiva o meramente consumista, sino que sepan apreciar la belleza que esconden y la subjetividad a veces malintencionada que las alimenta. Así, conseguimos que no sean meros espectadores de la imagen, sino ciudadanos críticos y creativos.

El VTS puede aplicarse a cualquier producto cultural, no solo imágenes, también textos, películas, una charla, un programa de televisión, una novela… Os recomiendo en el tercer paso del proceso reconstruir creativamente lo aprendido utilizando metodologías de narrativa visual (storyboards, mapas visuales, infografías, vídeos…) que reproduzcan la estructura de los productos culturales que deseamos analizar y permitan a su vez realizar un feedback crítico de las mismos en el aula.

Si no disponéis de mucho tiempo, acostumbrarse a utilizar el diálogo activo y crítico en el aula a través de la observación es ya de por sí un entrenamiento recomendable.

Propuestas educativas para un mundo distinto (graphic recording)

PORTADA

Descargar notas visuales

El pasado octubre se celebraron en Mérida las Jornadas Estatales de FEAE y me invitaron para realizar las notas visuales en vivo (graphic recording) de las ponencias del encuentro. Un reto del que disfruté bastante. Tomar notas visuales permite concentrar tu atención en lo que se dice, obligarte a discriminar y condensar las ideas esenciales de la ponencia y de paso divertirte mientras dibujas, dejando tu propia visión de la intervención. No me gusta hacer notas que busquen hacer un espejo objetivo de las ideas del ponente; más bien se trata de pensar con él mientras dibujar sus ideas, añadiendo tu percepción subjetiva de las mismas. De esta forma se establece un diálogo entre el ponente y tú que enriquece el conjunto, permitiendo a quien ve las notas visuales no solo captar lo esencial de la ponencia, sino también pensar y dialogar internamente con esas ideas. Podéis ver aquí un resumen de mi aportación en las jornadas.

Podéis leer una crónica más extensa de mi aportación en las jornadas aquí.

También impartí un taller titulado Visual Cooking en el que elaborando recetas de cocina visuales nos iniciamos en el uso del pensamiento visual, creando un vocabulario visual y combinando sus elementos en secuencias que emulan la elaboración de una receta.

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Visual Cooking

Fruto de mi colaboración con FEAE escribí un artículo en su revista OGE sobre el potencial del pensamiento visual en el aula. Podéis descargarlo aquí.