Aprendiendo a desaprender: taller de pensamiento visual en el CPR de Hoyos

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Esta semana tuve la suerte de dirigir un taller de pensamiento visual con docentes de la Sierra de Gata, en el CPR de Hoyos, un pueblo increíble que he descubierto por primera vez gracias a que Victoria, su asesora, confiara en mí para participar de este encuentro de aprendizaje mutuo.

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Tras un breve apunte sobre qué es el pensamiento visual, empezamos a perder el miedo a garabatear presentando visualmente al compañero/a y compartiendo emociones de la experiencia.

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Perdido el miedo inicial, nos metimos en faena: creamos un vocabulario visual. ¿De qué tema? Productos de un supermercado que después seleccionaríamos para crear una receta de cocina visual en pequeños grupos. En este mismo blog compartí una experiencia de aula de Visual Cooking. Los vocabularios visuales pueden ser no solo una forma de perder el miedo a garabatear y entrenarse poco a poco, sino también como herramienta didáctica para discriminar y expresar los conceptos clave de un contenido que después se expondrán y compartirán a través de mapas visuales ludificados. Se pueden utilizar para determinar conocimientos previos, delimitar conceptos principales de un tema, hacer feedback de lo aprendido y compartirlo.

Terminado el vocabulario visual de nuestro reto, toca seleccionar aquellos iconos garabateados en nuestro supermercado creativo, aquellos que sirvan a cada grupo para crear la receta que van a ilustrar visualmente y de forma dramatizada al resto de compañeros. Una vez seleccionados, planificamos nuestra receta en sencillos pasos.

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Una vez determinados los elementos visuales a partir de los conceptos clave de nuestro contenido de aula, toca organizar esos contenidos de forma lógica, secuenciada, procesual… de tal forma que al observarlos tengan sentido y dirección. A través de este reto de Visual Cooking, ejemplificamos cómo funciona una estrategia de pensamiento visual, a través de garabatos sencillos y comprensibles para todos y conectivas lógicas que aporten significatividad y unidad al conjunto de elementos de lo que será nuestro mapa visual.

Estas conectivas de Visual Cooking requieren garabatear los utensilios que se utilizarán para crear la receta, así como también dosis, tiempos y acciones (calentar, cocer, cortar, pochar, saltear…) Una vez garabateadas, toca integrarlas en lo que será un mapa visual dinámico que se expresará de forma teatralizada a los compañeros en una pared o sobre un papelógrafo.

Este reto ejemplifica cómo funciona el pensamiento visual y lo bien que marida con otras metodologías activas (Abp, ludificación, design thinking…) Asimismo, puede servir de ejemplo de un reto colaborativo a través del cual podemos trabajar todas las competencias clave.

Terminadas las exposiciones de las recetas visuales, nos pusimos en marcha con el segundo reto del taller: crear narraciones y procesos visuales a partir de un número reducido de garabatos que representaban los elementos clave del proceso, historia o relato a construir.

Si construimos un relato, tomaremos de referencia cinco categorías básicas: personajes (quién), lugares (dónde), objetos (qué), acciones (cómo) y emociones (por qué). Si se trata de un suceso histórico, las categorías serán similares a las del relato y seguirán como éste una secuencia temporal. Sin embargo, si lo que queremos representar es un proceso natural (físico, químico) o artificial (mecánico, tecnológico), las categorías pueden ser: elementos, acciones, tiempos y dosis/grados/niveles/posición…

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Cada grupo elige un relato, suceso o proceso e enumera los elementos que lo componen. No más de 10 o 12. Cada elemento sería representado a través de un garabato/icono que se pegará en tres caras de cada dado, escribiendo el concepto en cada antípoda del dado. Cada dado tendrá dibujados tres garabatos y sus tres palabras correspondientes en la cara inversa. Los dados se pueden conseguir en una tienda cien o crearlos tú mismo. En mi caso, cogí dados que crearon los alumnos del Ciclo de Madera de mi instituto.

Una vez dibujados los garabatos y palabras en los dados, cada grupo debe construir un mapa visual a partir de los story cubes creados por otro grupo. Solo se les facilita el nombre o intención del relato, historia o proceso a construir y los dados sin ordenar en ninguna secuencia. Debe ser el grupo quien la componga e ilustre en un papel pliego sobre la mesa, rotulador en mano. Recomendación: escribir la lista de palabras y un esquema previo con la secuencia lógica de palabras/garabatos.

Terminado el mapa visual, se comparte oralmente con los compañeros.

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En el contexto del aula, estos retos se realizan a partir de contenidos previos que los alumnos deberán leer, discriminar, seleccionar e ilustrar a través de garabatos que representen los conceptos clave del tema. Estos servirán de base para componer el mapa visual del relato o proceso. Los conceptos clave vienen a ser el vocabulario básico del contenido. La secuenciación visual ayuda a comprender las conexiones lógicas del conjunto. La expresión oral y ludificada de estos mapas visuales, compartidos en el aula al resto de compañeros, es esencial para fijar contenidos, recordarlos y comprenderlos a partir de la construcción creativa de los mismos en entornos de aprendizaje visuales.

A menudo aportamos a nuestros alumnos elementos visuales de los contenidos ya elaborados por libros de textos o enlaces digitales, sin que el alumno descodifique esa información y la cree de forma creativa y colaborativa, comprendiendo la estructura lógica que une a todos los conceptos y los integra en un significado global e interrelacionado.

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Si queréis aprender más sobre pensamiento visual, os remito al proyecto colaborativo Dibújamelas, donde encontraréis numerosas experiencias de aula. Y recuerda, lo más importante es que pierdas el miedo a garabatear, que aprendiendo a desaprender como docente seas capaz de transmitírselo a tus alumnos. ¡Lánzate!

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Resúmenes visuales: una propuesta de lectura fácil

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Estoy leyendo con mis alumnos de 1º a 3º de ESO el libro “La lección de August”, dentro del proyecto colaborativo #soyxqsomos, un proyecto inclusivo que os recomiendo, no solo para el fomento de la lectura, sino también para ejercitar competencias creativas y abordar en el aula conceptos éticos, implicando a toda la comunidad educativa. Existe un blog que coordina experiencias de docentes en torno a la lectura del libro y la sesión de cine de la película que adapta el libro; el estreno es el 1 de diciembre. También existe un cuadernillo didáctico elaborado por numerosos docentes.

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Como mis alumnos tienen ciertas dificultades de comprensión y tendencia a la dispersión he pensado abordar de otra forma su lectura. Tiene capítulos cortos, lo que permite tratarlos con facilidad de forma independiente. Lee cada capítulo un alumno, se pregunta si no se sabe alguna palabra, anotamos de cada fragmento frases breves que describan datos y acciones de la trama; frases sencillas y fáciles de entender; por ejemplo, August tiene 10 años, le hicieron 27 operaciones… Podéis llevar ya escritas las de los primeros capítulos para que sepan cómo hacerlo. Una vez tengamos varias frases, en papeles de colores, post-its o directamente sobre un papel pliego dibujan con un garabato cada información, por orden más o menos cronológico o por capítulo.

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Durante la lectura es importante pararse, reconstruir la trama entre todos y preguntarles por la relación que hay entre lo que han leído y lo que ellos viven. Por ejemplo, en el capítulo Cómo nací estuvimos compartiendo nuestros recuerdos sobre nuestro nacimiento, lo que nos dijeron nuestros padres, las fotos de nuestra niñez (me las pasaron por Whatsapp y jugamos a reconocernos)…

Cada garabato corresponde a una frase o concepto, que también irá incluido junto al garabato. Si no saben cómo dibujar una idea, le ayudamos, y si no te atreves a dibujárselo, San Google puede ser de ayuda. Buscas, por ejemplo, “barco dibujo” y eliges el garabato más sencillo; ése se toma de molde para que ellos lo dibujen.

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Si tus alumnos no tienen una psicomotricidad fina, puedes prediseñar los iconos y fotocopiarlos. Ellos se encargarán de asociarlos con fragmentos del texto, ordenándolos cronológicamente. Pero es muy importante que ellos se animen a garabatear y escribir los conceptos clave; facilita la memoria y favorece la atención y el interés, además de desarrollar la creatividad.

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Este panel será la base para después enriquecer la experiencia con otros retos:

  • Reconstruimos la trama oralmente a partir de lo que nos dicen los garabatos secuencias.
  • Generamos un guión sencillo que sirva para elaborar un mini cómic.
  • Elaboramos una animación con los garabatos, con la voz en off de los alumnos narrando la historia.
  • ¿Qué tal si nos atrevemos con micro teatro que ilustre una secuencia del libro?

El día 13 de diciembre nos vamos al cine; veremos la película Wonder, inspirada en el libro. Un complemento ideal para enriquecer nuestra lectura, disfrutar del cine y aprender a convivir.

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Jornadas de Educación en Cádiz: conferencia visual y talleres de PV

 

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La presentación está a vuestra disposición en este enlace.

Hace unos días el CEP de Algeciras-La Línea me invitó a unos talleres sobre innovación educativa. La idea era impartir una conferencia sobre cambio educativo y unos talleres de pensamiento visual.

Pensando cómo diseñar la conferencia, tenía claro que un soporte visual claro, conciso y directo podía ser de gran ayuda para focalizar las ideas-fuerza transmitidas durante mi intervención. Asimismo, podía ayudar a reforzar el interés y ampliar el marco de significatividad de mis ideas, y por supuesto servirme de guión. Así que me decanté por apoyarme de una presentación visual (ver imágenes de arriba) en la que cada diapositiva incluyera un dibujo asociado a un tramo-idea, cada uno a su vez acompañado de un reto para mi audiencia, un reto sencillo, gráfico y más emocional que racional, que sugiriera más que sentenciara.

Estos retos se dibujarían-escribirían al final de la conferencia en un panel colectivo que serviría de resumen colaborativo no tanto de mis ideas cuanto de lo que inspiraban a cada cual en función de su experiencia y motivaciones.

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Mantener activo no solo mental sino emocionalmente a mi público, hacerles partícipes y no meros espectadores, era mi objetivo principal. Además de la presentación visual y los retos que después se añadirían al panel colectivo, en los primeros minutos, a través de un globo gigante, escribieron los conceptos que les sugiere la palabra ‘cambio’. Los resultados fueron reveladores; demostraban la misteriosa sinergia que hay entre todos los asistentes y la conexión con la línea emocional que quería imprimir a mis reflexiones.

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No me gusta ser el conferenciante (¡qué nombre más remilgado!) que a mí como espectador no soporto, así que me propuse abordar mi intervención con franqueza y desde lo emocional. En definitiva, hablar de lo que te inquieta e ilusiona y convertir lo que en principio debiera ser un discurso unidireccional en un constante diálogo interior compartido que propiciara un constante feedback de emociones e ideas.

Por otro lado, tampoco quería realizar una presentación de esas que obligan al espectador a enfrentarse a textos tediosos (que por supuesto nadie lee) o diapositivas vistosas estilo Prezi que despistan de lo importante con su virtuosismo. Me decanté por el uso de imágenes dibujadas por mí mismo que operaran a modo de metáforas visuales de la línea argumentativa de mi intervención. Potencian el discurso, lo enriquecen con su polisemia interpretativa y no despistan, van al grano; y todo ello desde la creatividad y el pulso emocional que imprimen las imágenes, facilitando lecturas a gusto de cada cual.

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Siguiendo con la apuesta por lo visual como vehículo de aprendizaje, impartí dos talleres sobre pensamiento visual, cada uno de 90 minutos y cada uno con una propuesta didáctica diferente: en uno elaboramos mapas y narrativas visuales dinámicas y colaborativas, y en el otro diseñamos recetas de cocina visuales (lo que en el proyecto Dibújamelas bautizamos como Visual Cooking). De este reto creativo ya publiqué en este blog (puedes leerla y verla aquí) una experiencia en mi aula de Bachillerato, donde describo el proceso de trabajo.

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Los mapas visuales dinámicos consisten en la elaboración colectiva de rutas de pensamiento o narrativas a partir de un pequeño conjunto de iconos preliminares dibujados en cubos de madera que representan conceptos esenciales de un determinado contenido o elementos de un relato. Esta metodología facilita a los alumnos la discriminación de las ideas principales de un texto o cualquier otro material curricular y su interrelación lógica o narrativa en un conjunto con sentido.

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Se genera primeramente un vocabulario básico del contenido, se eligen los conceptos clave y se dibujan sus iconos en papeles cuadrados, ajustables a los cubos. Estos servirán de base para crear el mapa o narrativa visual, que después se compartirá oralmente con el resto de compañeros. En cada cubo están representadas todas las categorías, una por cada cara. Al situarlos sobre un papel pliego se debe ir construyendo entre todos el mapa o relato  visual que van generando las interrelaciones entre imágenes, asociadas a los contenidos vistos previamente en clase (o los conocimientos previos de los alumnos sobre un tema aún no visto en clase). Entre imagen e imagen se generan conectivas visuales que irán sugiriendo la ruta lógica del mapa. El vocabulario, las categorías y las conectivas serán de una naturaleza acorde con el contexto de aprendizaje (nivel, contenidos, número de alumnos, objetivos, tiempos…)

Los cubos los podéis elaborar de diferentes materiales (papel maché, plastilina, cartón…) o a partir de cubos comerciales (las tiendas 100 son un pozo inagotable de recursos creativos). En mi caso tengo la suerte de que en mi centro hay un ciclo de Madera y los alumnos de FP Básica me los hicieron a medida. Después les dí una mano de aceite de linaza y listos. Los iconos podéis dibujarlos vosotros, si queréis que los alumnos partan de imágenes previas, sin necesidad de discriminarlas a partir de documentos previos. Pero os recomiendo que sean ellos quienes diseñen todo el proceso a mano. Buscar información, leerla, seleccionarla, discriminar conceptos clave, interrelacionarnos, asociar un concepto con una imagen, memorizar datos relevantes… Todas son operaciones que se aprenden mejor bajo el arbitrio del lenguaje visual.

Muchos docentes acaban recurriendo a iconos prediseñados, sacados de internet, no tanto por un criterio didáctico, sino porque interpretan la creación de garabatos como un proceso engorroso y difícil. Esto se debe más a nuestra cultura de trabajo, nuestra mochila de aprendizajes, que a una elección pedagógica. Por eso es necesario que los docentes nos embarquemos a la vez que lo hacen los alumnos en esta aventura de garabatear. Aprender lo que después habremos de enseñar barre los prejuicios didácticos y potencia la creatividad del docente, abriéndole a nuevas posibilidades metodológicas. Y encima nos lo pasamos bien.

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Agradezco a Manuel Galiano, asesor del CEP de Algeciras-La Línea, haber confiado en mí para esta aventura de aprendizaje colectivo. He conocido al equipo excelente que trabaja en este CEP, y encima he podido compartir inquietudes e ilusiones con Manu Sánchez y Mar Serón… Y por la tarde, un paseo por la playa.

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Os animo a lanzaros a desaprender. Un papel, un rotulador y dejar que la mente vuele libre, sin prejuicios ni miedos. Y para lo que queráis, aquí me tenéis.

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Gracias

GRACIAS

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Imágenes en mayor calidad

Al terminar cada curso, si eres justo con el camino andado, la emoción más honesta es el agradecimiento. Ninguna mejor para expresar en su justa medida la causa que alimenta lo aprendido. Porque no tengo dudas respecto a esto, no aprendemos solos, no sin el contagio de decenas de docentes, amigos, buena gente que uno encuentra en el camino y que como un milagro, sin pretenderlo, abren para ti sendas nuevas, te impulsan. Parece un tópico naif, pero quien lo probó lo sabe. Hoy, siempre quizá, es imposible aprender aislado en un cómodo espacio de soledad, aunque la soledad sea a menudo un aliado necesario, que no suficiente, de la creatividad. Aprender se escribe en plural, aunque acabe en la meta de una reluciente autoría.

Por esa razón, estos días he dedicado algunos breves momentos de serenidad para hacer un acto de lo que ahora se llama mindfulness, atención consciente, recreando voces y encuentros a los que poner cara, y que han formado parte de la biografía polifónica de estos últimos nueve meses de curso. Ya sabéis, la memoria es caprichosa, recala donde quiere, no donde debe. Disculpad quienes no estéis en este retrato coral, pero sintáis que lo merecéis; obedece a la torpeza del autor, no a su voluntad. La gratitud nunca se deposita en cántaros suficientemente amplios como para contener a todos a quienes merece.

No encontré mejor manera de expresar esa gratitud que garabateando. Mientras dibujas, piensas, te detienes en las escenas reales que evocan, degustas el momento, reconoces el punctum que alienta tu gratitud. Dibujar no sirve tanto para retener el instante, cuanto para dimensionarlo en su justa emoción, dotarlo de la talla moral que merece. Cada garabato es un tiempo suspendido, contemplando rostros, voces que son por derecho propio protagonistas de mi aprendizaje.

Algunos diréis: ¡pero qué habré podido yo aportar a este hombre! Ese es el misterio de aprender; no siempre recala en el puerto que uno desea, ni en el momento que esperamos. Llega a veces de manera inconsciente; lo sabe quien lo da, lo acepta quien lo recibe.

Gracias. Mercedes. Carmen. Jose Luis. Jose Blas. Jesús. Víctor. Andrés. Manu. Óscar. Mar. María. Jose Antonio. Puerto. Fernando. María Eugenia. Ana. Silvia. Dolores. Rocío. Ana. Clara. Garbiñe. Almudena. Agustín. Sandra. Antonio. Ana. Ricardo. Henar. Lara. Lucía. Luz. Manuel. Dolores. Nitzia. Ernesto. Fernando. Jose Pedro. Diego. Santiago. Pedro …

Retrotopía: notas visuales

 

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Notas visuales del libro (mayor calidad)

Ya publiqué en otro post cómo elaborar notas visuales de lecturas, eventos o reuniones, y compartí un ejemplo a partir de mi lectura del libro de Massimo Recalcati, “La hora de clase”. Esta vez me gustaría compartir las notas visuales que estoy elaborando del libro “Retrotopía”, del sociólogo Z. Bauman.

Están elaboradas siguiendo el mismo proceso que las anteriores:

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  • Según voy leyendo, en unas cuartillas garabateo ideas del autor que me parecen esenciales y también otras que me inspira la lectura. No tomo notas visuales que compongan un mero resumen, esquema o guión de la lectura (aunque podría ser una posibilidad), sino que me gusta elaborar notas que reflejen lo que me ha dicho el texto, que sea un diálogo entre el autor y yo. Son un boceto preliminar rápido, sin apenas pararse. Lo importante es la lectura; pararla para garabatear rompe el hilo. De ahí que los bocetos deben apuntar frases sueltas o dibujar iconos al aire que después pueda recordar y que sirvan para componer las notas definitivas. A veces, si termino un texto breve o un capítulo elaboro las notas y después sigo con el siguiente apartado. Depende del ritmo de lectura, el tiempo, el tipo de texto… Es algo subjetivo que cada uno debe decidir; no hay reglas fijas, que sirvan para todos.
  • Terminado un capítulo o el texto elegido, garabateo a partir del borrador, añadiendo nuevos elementos que ilustren lo que me ha inspirado la lectura. A veces trabajo las notas a rotulador calibrado negro, coloreando también con rotuladores o digitalizando el color. A gusto y según el tiempo y las ganas. Incluso puedes guardar solo los borradores y dejarlos dentro del libro, o en un cuaderno de dibujo que tengas solo para tus notas visuales. Digitalizarlos permite compartir lo aprendido, pero además tener tu cuaderno de garabatos (sketchbook) es una buena forma de ver tu evolución y tirar de algunas notas cuando las necesites.

Lo bueno de las notas visuales de textos es que permiten convertir ideas complejas en una composición visual que ofrece una visión de conjunto de la lectura, interrelacionada en diversas capas de significado. Comprendes mejor lo que has leído mientras lo lees y después de haberlo leído te ofrece un mapa visual que facilita que otros lo comprendan sin haber leído el texto; incluso tú mismo, después de pasado el tiempo, puedes tener una  idea aproximada de lo que te sugirió esa lectura, aunque no te acuerdes de ella.

Las notas visuales como herramienta de análisis-síntesis de contenidos son bastante útiles; es una forma más eficaz de resumen que el clásico uso de apuntes escritos o subrayados. Mientras se crean, facilitan más que un mero texto resumido la memorización de las ideas esenciales, ya que en una sola imagen sencilla se ilustran contenidos complejos, relacionados con otros elementos en un solo contexto de significación.

Probadlo, veréis el resultado. Pero no os juzguéis por hacer mejor o peor el garabato. Se trata de comprender lo que has leído a través de dibujos simples, icónicos, que en pocos trazos ilustren tus ideas, emociones o proyectos. No se busca tanto la calidad del dibujo cuanto su eficacia didáctica, aunque a medida que practiques verás que lo haces mejor y te sientes más cómodo con tus garabatos. Empiezas a tener un estilo propio, tu propia forma de expresarte.

Visual Cooking: Creatividad en clase de Filosofía

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Presentaciones visuales de los alumnos (pincha sobre la imagen para verlas)

Ya compartí en otra entrada de este blog cómo utilizar el pensamiento visual para ilustrar y explicar de forma creativa, clara y ordenada procesos o flujos de información. En esa entrada hacía mención de un reto llamado Visual Cooking que consiste en la explicación visual del proceso de elaboración de una receta de cocina. Pues bien, mis alumnos de Filosofía de 1º de Bachillerato han realizado este reto para comprender mejor algunos contenidos de estética y creatividad que estamos trabajando en clase.

Os estaréis preguntando: ¿qué tiene que ver la Filosofía con la cocina? Mucho si lo pensáis un poco:

  • Aplicar en un contexto experimental, como indicaba más arriba, contenidos que hemos abordado en el aula, tales como los pasos del proceso creativo y las habilidades que se desarrollan con este competencia. No basta con estudiar la creatividad desde un punto de vista teórico; es necesario practicarla, vivir de primera mano su potencial y dificultades.
  • Crear una receta requiere discriminar, analizar y relacionar elementos para después explicar esa relación a través de un proceso lógico, en este caso los pasos de elaboración de una receta. Este quizá sea la competencia más compleja para mis alumnos. Pese a estar en Bachillerato, les resulta muy difícil explicar flujos de información. El recurso a la mera memorización ahoga su capacidad de análisis.
  • Aprender a trabajar de forma colaborativa con el objetivo final de exponer esa receta al resto de compañeros.
  • Desarrollar su creatividad y resolver problemas en un contexto lúdico.

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 Primer paso: sin darles ninguna información sobre el reto (para mantener el interés y focalizar la atención en esta primera fase), les pedí que dibujaran ingredientes en post-its y los pegaran en la pizarra.

Terminado nuestro supermercado visual, les lancé el reto de crear grupos de tres y elegir una receta de cocina sencilla, con pocos ingredientes y pasos. Una vez elegida, debían hacer un recuento de lo que necesitarían para crear la receta, es decir, ingredientes (con sus dosis o cantidades) y utensilios.

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 El siguiente paso era crear visualmente ingredientes y utensilios. Buena parte de los ingredientes ya estaban en el supermercado que crearon. Se levantaron y seleccionaron los ingredientes necesarios para crear su receta. Si algunos ingredientes no estaban en el supermercado los dibujaban en otros post-its. Los utensilios debían dibujarlos y recortarlos a tamaño natural en folios A3.

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Una vez creados los elementos necesarios para crear la receta, en un folio debían rellenar una tabla que describieran todos los pasos a seguir durante la elaboración de la receta, detallando INGREDIENTES, UTENSILIOS, DOSIS (unidades y cantidades), ACCIONES (cortar, cocer…) y TIEMPOS (duración de cada acción). Esta planificación les permite determinar con precisión y de forma secuenciada cada parte del proceso y los elementos que necesitarán en cada una.

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 Ahora toca ver qué elementos del proceso no han ilustrado aún y cómo lo harán. Por ejemplo, ¿de qué forma mostrarán acciones como cocer o freír?, ¿o cómo explicarán de forma gráfica las dosis? Una vez creados esos elementos, los pondrán sobre la mesa y con la plantilla delante realizarán una simulación de cómo expondrán el proceso ante los compañeros. Esta parte es la más complicada porque requiere exponer acciones complejas de tal forma que sean comprensibles para quien te ve y escucha, además de coordinarte con el resto de compañeros sobre qué hace cada uno y cuándo hacerlo.

En las fotos que hay más abajo podéis comprobar los elementos creados visualmente por los alumnos para ilustrar el proceso de creación de sus recetas.

Una vez ensayados minuciosamente los pasos, toca exponer. Cada grupo lo hace frente a la pizarra, intentando no tapar los elementos que vaya pegando sobre ella. Se habilita una mesa sobre la que pondrán todos los elementos ordenados según el orden de aparición. No dicen el nombre de la receta. El resto de alumnos deben adivinarla. Solo después dirán el nombre, pero con un título creativo inventado por ellos (por ejemplo, croquetas a la Ana Rosa). Durante su exposición irán disfrazados de cocineros para meterse en el personaje y reforzar el sentido dramático de la exposición.

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Les grabo mientras explican la receta. (Podéis ver los vídeos pinchando sobre la primera imagen de este post o aquí.) Les paso después el enlace a los vídeos para que se vean y evalúen cómo lo han hecho. Les facilito una plantilla de evaluación del proceso de trabajo:

  • Breve explicación de los pasos del proceso. ¿Qué han hecho en cada paso? ¿Quiénes y cómo lo han hecho?
  • Problemas surgidos durante la elaboración de la receta y cómo los solucionaron en el grupo.
  • Discriminación de las fases del proceso creativo (visto una semana antes en clase) en el propio proceso de creación de la receta.
  • ¿Qué mantendrían? ¿Qué eliminarían? ¿Qué mejorarían?

No solo esto, les pido que realicen cada uno por separado un mapa visual (ya han practicado a lo largo del curso) que ilustre las fases del proceso creativo de elaboración de su receta. Viene a ser un feedback que permite volver sobre los pasos andados durante el reto e incorporarlo en su evaluación. Aunque comparto algunos mapas visuales más abajo, podéis verlos todos aquí.

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Esta misma metodología se puede aplicar a contextos y contenidos de cualquier tipo. Lo importante es la adquisición de determinadas competencias de análisis, síntesis, comunicación, coordinación grupal y creatividad. Competencias en las que el área de Filosofía puede aportar mucho dentro del currículo de 1º de Bachillerato y en el que la creación de procesos visuales puede ser una excelente aliada. Lo recomiendo en cualquier otro área y nivel.

I Encuentro de Centros Innovadores de Extremadura: presentación y notas visuales

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Hace unos meses, Pere Marquès me invitó a compartir con otros docentes de Extremadura un encuentro de reflexiones y experiencias de innovación. La idea era participar en una mesa redonda y además compartir mi propia experiencia en mi centro. Como suelo hacer, pensé en clave visual mi intervención, más aún disponiendo de 12 minutos escasos.

Una presentación visual facilita:

  • la atención e interés de quien te escucha,
  • la síntesis de ideas-fuerza,
  • la creatividad de exposición,
  • un guión conciso desde el que articular tu discurso.

A menudo, cuando vamos a unas jornadas soportamos sin remedio presentaciones tediosas, repletas de palabras que ni nos da tiempo de leer ni queremos. Y cuando el ponente utiliza imágenes, lo hace extrayéndolas de internet, intentando asociar cada imagen con ideas o argumentos expuestos en cada parte de su intervención. Crear tus propias imágenes tiene una utilidad extra:

  • Te sirve para organizar tus ideas, darles sentido, orden y secuencia a medida que vas pensando lo que quieres aportar.
  • Creas a la vez que piensas, expresando de forma más directa y atractiva aquello que quieres decir.
  • Ayuda a que quien te escucha te entienda mejor con el soporte gráfico que tú mismo has creado.

Podéis ver mi presentación aquí.

Os recomiendo planificar vuestras presentaciones a través de guiones gráficos a base de garabatos, secuencias o mapas visuales completos que después pegarás por partes en tu presentación. En una hoja aparte, anota la secuencia de ideas-fuerza o argumentos que expondrás en cada diapositiva.

Las presentaciones visuales, además de ser más sugerentes, favorecen en quien las ve interpretaciones variadas del contenido y potencia el diálogo mediante contraste de diferentes perspectivas. Una imagen no genera un significado unívoco; más bien te obliga a crear tu propia ruta de interpretación. Deja abierta la lectura de lo que se expone.

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Las presentaciones visuales, sumado a una exposición que combine datos objetivos con percepciones extraídas de tu experiencia personal, dotan a tu intervención de un elemento emocional que facilita la empatía con quien te esté viendo y escuchando. Y encima te lo pasas bien; ¡se puede pedir más! Os lo recomiendo.

Como ya he subrayado en otros artículos de este blog, lo que tira para atrás a la hora de dar el paso hacia la auto creación de guiones visuales no es tanto una carencia técnica, sino emocional. Superar la vergüenza de exponer tus garabatos, de implicarte emocionalmente en los trazos, de sentirte torpe, vulnerable, juzgado, es más difícil que entender racionalmente la utilidad de esta estrategia de comunicación. Sin embargo, quien se lanzó a esta aventura de aprendizaje sabe que merece la pena y que es superable, independientemente de la mochila pedagógica que cada uno arrastre. Además, no puedes enseñar lo que previamente no has aprendido. Iniciar a nuestros alumnos en el pensamiento visual requiere como condición sine qua non realizar nosotros mismos, como docentes, ese mismo camino.

A menudo sucede que no somos conscientes del arduo proceso de aprendizaje que supone para nuestros alumnos la asimilación de determinadas estrategias de aprendizaje. Lo que nosotros hemos recorrido en años a veces les pedimos a ellos que lo recorran en meses. Experiencias como ésta, en las que aprendemos a desaprender, percibiendo las inercias emocionales y dificultades que supone este reto, ayudan a empatizar con nuestros alumnos y a reajustar el ritmo y los pasos del proceso de enseñanza de una forma más orgánica y eficaz.

Además de mi presentación visual, mientras escuchaba al resto de ponentes, elaboré un par de notas visuales (sketchnotes) que podéis ver en mayor calidad aquí. En otra ocasión he hablado en este blog de las notas visuales y su utilidad educativa; echad un vistazo aquí, si queréis saber algo más.

Por qué innovar 2Mesa redonda 2

Tomar notas visuales durante un evento te ayuda a:

  • mantener la atención;
  • sintetizar las ideas expuestas;
  • organizar esas ideas de forma lógica y secuenciada;
  • aportar una visión global de la exposición;
  • reflexionar a la vez que escuchas, aportando tu punto de vista;
  • disfrutar mientras creas tus notas;
  • guardar tus notas para recordar las ideas o para exponerlas ante otras personas.

Os lo recomiendo. ¿Te animas a crear tus propias presentaciones y notas visuales?

Elaborando notas visuales (sketchnotes): ¿Te animas?

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Notas visuales del libro de Massimo Recalcati, La hora de la clase

El que más y el que menos ha practicado el entretenido ejercicio de garabatear en una reunión o en una charla para dejar constancia de las ideas principales o recordar frases reveladoras, citas o sugerencias que le sirvan de inspiración.  Sin embargo, casi siempre se reducen a textos breves a modo de resumen y flechas, recuadros, listados… No nos atrevemos a dibujar, a lo sumo un garabato sencillo del que al instante nos avergonzamos por infantil o deshilvanado, o líneas geométricas que nos ayudan a soportar una charla o reunión tediosa.

A menudo creemos que esto se debe a que no tenemos capacidad para dibujar, que para hacer garabatos que expresen lo que queremos decir o estamos pensando se necesitan unas habilidades de las que solo algunos privilegiados están dotados. Nos da vergüenza, miramos a un lado y a otro de la reunión, no sea que alguien lo vea y nos juzgue; o justificamos nuestro miedo con excusas como yo no sé, para esto hay que saber, es cosa de niños… Sin embargo, os lo aseguro, se reduce a ganas de disfrutar y aprender, y a entrenamiento. Quien lo probó, lo sabe.

Nadie nace sabiendo, y todo inicio requiere de valentía, voluntad y una buena dosis de ilusión. El intento tiene su recompensa. Te animo a lanzarte.

Los beneficios son evidentes, ¿no crees?:

  • Te ayuda a estar atento, a concentrarte, a focalizar ideas o argumentos.
  • Te entrena en la capacidad de sintetizar ideas, de reducirlas al chasis de lo comprensible.
  • Aprendes a relacionar ideas, a ligarlas a través de nexos lógicos, cronológicos, narrativos, argumentativos…
  • Te ayuda a obtener una compresión global de los contenidos, a verlos como un todo a través del guión visual que has elaborado.
  • Y algo no menos importante, activa tu creatividad y te lo pasas genial mientras garabateas.

Te recomiendo que no agotes todos los cartuchos en tus primeros intentos. Tómatelo con calma, disfruta; eso es lo más importante. No te juzgues, piensa que estás aprendiendo y en cada intento más y más, como si aprendieras por primera vez a bailar, cantar, montar en bici… Tus primeras notas visuales no tienen porqué estar llenas de garabatos. Lo más probable es que a lo sumo dibujes un puñado de ellos, mezclados con frases cortas, flechas y recuadros. Y a medida que le vayas cogiendo el truco, tus notas irán conteniendo más y más garabatos. Lo que al principio era solo un conjunto de frases verás cómo se convierte poco a poco en anotaciones cada vez más visuales.

Si quieres realizar notas visuales de un evento en directo (una charla, una reunión), elige las ideas más importantes; céntrate en lo esencial; cuantas menos mejor, menos es más. Dos o tres garabatos pueden bastar, garabatos sencillos que nada más verlos se entienda la idea que quieres transmitir.

Folios o libreta (1), tú eliges, aunque te recomiendo una libreta porque así vas viendo tus avances y te vas dando cuenta de que es cuestión de práctica. Lápiz (si quieres hacer un boceto y después en casa rotularlo a tu gusto) o rotuladores (2). O las dos cosas; yo a veces primero boceteo en lápiz y sobre la marcha voy rotulando, añadiendo más elementos. ¿No sabes dibujar algún elemento? Te recomiendo tirar de San Google; buscas, por ejemplo, “oveja dibujo” y listo. A las tres ovejas que dibujes, ya no necesitarás tirar de buscador. No copies o calques dibujos, acostúmbrate a garabatear a tu estilo; cada uno tiene el suyo propio y lo va encontrando con la práctica. Recuerda: el error es bello, te estimula a seguir aprendiendo.

También puedes hacer notas visuales de lecturas. Más arriba puedes ver un ejemplo de las notas visuales que he elaborado del libro de Massimo Recalcati, La hora de la clase. En cinco folios he resumido el libro entero. Mientras lo iba leyendo, iba anotando en unas cuartillas a modo de borrador ideas sueltas, incluso algún garabato que se me ocurría. No realizaba las notas visuales mientras leía; sería engorroso y no disfrutarías de la lectura. Cuando llevaba unas decenas de páginas o dos o tres capítulos, en ratos libres empezaba las notas visuales en folios aparte. Después seguía leyendo. Las notas visuales me iban sirviendo para madurar las tesis del libro y reflexionar sobre ellas, relacionándolas con mi experiencia como docente. Al final del proceso, tienes una visión global del libro y una mejor comprensión de sus ideas más reveladoras.

Me gusta elaborar las notas visuales (sketchnotes) como si se tratase de una narración, algo parecido a un storyboard, donde diferentes personajes cuentan historias paralelas que tienen un hilo conductor. No concibo las notas visuales como un mero resumen de la lectura, sino más bien como un diálogo entre el autor y el lector. Así, incorporo también garabatos que representan aquello que me evoca la lectura. Debes encontrar tu estilo propio, ve probando formatos, adáptalos al contenido o tipo de lectura (estilo cómic con cuadrículas, flechas y globos estilo mapa conceptual, narración visual con personajes, líneas de tiempo…)

Puedes empezar con un artículo de prensa, el fragmento de una novela, el resumen de su trama, un poema… con eso basta para abrir boca. También puedes leer un libro, anotar algunas ideas mientras lo lees y después de terminarlo hacer un solo mapa visual de tu lectura, a modo de resumen o reflexión.

¿Cómo escanear tus notas visuales? Aparte de en papel, quizá te interese tenerlas en formato digital y así poder compartirlas entre tus redes o insertarlas en tus blogs. Una opción rápida es escanearla desde tu móvil, a través de apps como Notebloc o Camscanner; haces una foto desde ellas, eliges los parámetros y listo. Otra opción, más versátil y profesional, hacerlo desde tu escáner de sobremesa, el que incluye tu impresora. Casi todas las impresoras sencillas de menos de un año incluyen escáneres que permiten hacer copias de mucha calidad. Escanear, configurar brillo y contraste y ya tienes listo tu mapa visual para compartir. Es recomendable que el fondo quede blanco y el contenido resaltado, pero tampoco te agobies con esto al principio. Lo importante es disfrutar de tus notas visuales, descubrir cómo poco a poco te van abriendo una forma eficaz y estimulante de expresar, comprender y organizar contenidos.

Si tienes una tablet, quizá te animes a realizar tus notas visuales a través de una app de dibujo, pero te recomiendo que empieces a crearlas con papel y rotulador. La opción digital excluye el precio del error, ya que puedes corregir sin problemas. Aprender a interpretar el error como un estímulo se consigue mejor a través del contacto directo con el papel, trazando tus notas a pelo, con rotulador, viendo tus dibujos en vivo, tocándolos. El mapa visual digital acostumbra al cerebro a reducir el error, a acomodarse a la corrección, y esto no facilita el aprendizaje. Sin embargo, una vez que te vayas adaptando a esta nueva metodología, complementar tus notas con retoques digitales puede ser un aliado excelente. Dependerá de la función que le vayas a dar a tus mapas visuales. Te recomiendo una libreta (sketchbook) desde la que vayas viendo tu evolución, el estilo que vas consiguiendo; la disfrutarás y apreciarás que merece la pena lanzarse.

A medida que te vayas sintiendo más cómodo/a con tus notas visuales, irás descubriendo el potencial educativo que posee esta metodología. Nuestros alumnos no son diferentes a nosotros; se han educado en métodos de comprensión lectora que se reducen a subrayar y resumir a través de textos infumables. Descubrir los beneficios de los mapas visuales como método de estudio te abre un nuevo mundo lleno de posibilidades. Pero es necesario que primero lo pruebes tú, como docente o formador. Si te limitas a recomendárselo a los alumnos sin ayudarles en el proceso, pronto se cansarán y volverán al método tradicional. Es necesario recorrer el camino con ellos.

 


(1) Recuerda que la tinta puede traspasar, así que en las libretas quizá debas prescindir de la página siguiente, a no ser que utilices papel más grueso de lo acostumbrado, de 90 gramos mínimo. Te recomiendo papel liso, sin rugosidad; evita que se corra la tinta.

(2) A mí me gustan los de marca Micron (son precisos y secan enseguida), pero también he probado los de Staedtler y Uni; 0,2 para trazo fino, 0,4 y 0,8 para más grueso. Para colorear puedes utilizar Edding 1200 de toda la vida u otras marcas. Los rotuladores de base de agua son los que se utilizan en la escuela, con colores básicos, que no permiten mezcla. Con ésos basta.

Visual Thinking Strategies (VTS) en el aula

VTS

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El filósofo Sócrates no escribió ni un solo libro, pero conversó largo y tendido con sus conciudadanos. Confiaba en que el diálogo oral, una buena conversación basada en preguntas, puede ser una estrategia idónea para extraer de nuestra mente ideas que ayuden a comprendernos a nosotros mismos y el mundo que nos rodea. Todos, independientemente de nuestra formación, sexo, edad, renta o procedencia, tenemos la capacidad de pensar, y si lo hacemos a través del estímulo de interlocutores que aviven nuestro ingenio e imaginación, mejor que mejor.

Esta convicción es la que alienta la metodología Visual Thinking Strategies (VTS), nacida hace unas décadas de la mano de una psicóloga y un educador que se propusieron que disfrutáramos y comprendiéramos las obras de arte que a priori parece que solo entienden los expertos. Y qué mejor manera de hacerlo que recurriendo al más antiguo de los métodos: hacernos preguntas. El VTS sigue, con la ayuda de un cicerone (docente, observador neutro), tres sencillos pasos:

  1. Observar detenidamente la obra de arte (o cualquier producto cultural, imagen o audiovisual) y preguntarnos qué sucede en ella, desde los elementos más evidentes hasta aquellos que a primera vista no se revelan al ojo.
  2. Compartir con el grupo nuestras observaciones y profundizar en la razón que nos ha hecho pensar en ese detalle y su nexo con el conjunto de la obra o su contexto. Entre todos se irán desvelando los elementos que componen la obra, la relación entre ellos y detalles -el punctum, que diría Barthes- que la hacen diferente y reveladora. El cicerone se encargará de ir provocando que en esa experiencia compartida, entre todos se vaya abriendo de múltiples significados la obra de arte.
  3. Reconstruir colectivamente los significados descubiertos, realizando un feedback creativo que facilite el aprendizaje. Las dos fases anteriores son ya por sí solas suficientes para abrir boca y ayudar a mirar la obra con otros ojos. Pero si además le añadimos un tercer momento en el que reconstruyan juntos la obra, tomen elementos y los moldeen creativamente, el aprendizaje se multiplica, ya que la experiencia no se limita a un mero análisis, sino que aprendiendo activamente mediante la creación de aquello que han analizado se favorece una comprensión más profunda y crítica de la obra, así como el placer de experimentar el proceso creativo de propia mano.

El VTS, como veis, no es aplicable solo a las obras de arte. Compartiré un ejemplo que practico todos los cursos con alumnos de 4º de ESO y 1º de Bachillerato: el análisis y elaboración de productos publicitarios (carteles y spots).

  1. Les pido que observen un anuncio publicitario, la imagen fija de un cartel o el audiovisual de un spot, y que se fijen en dos bloques de elementos: los objetivos (color, tamaño, imágenes, composición, eslogan…) y los subjetivos (perfil de los personajes, roles sexuales, valores implícitos, relación entre textos e imágenes, influencia psicológica de elementos objetivos en la percepción subjetiva de los mismos…) Observan y comparten sus observaciones incluyendo cada una en un post-it que pegan en una pared del aula.
  2.  Al principio se pegan todas juntas y después se dividen en categorías de objetivo y subjetivo. Se levantan y las clasifican, explicando porqué lo hicieron. Una vez clasificadas, analizan cada una de ellas, componiendo una imagen caleidoscópica del anuncio. Dedicamos especial interés, una vez discriminados los elementos objetivos, en analizar cómo éstos contribuyen a generar en el espectador una imagen subjetiva y manipulada de la realidad que se muestra. Esto permite que sean conscientes de naturaleza subjetiva de las imágenes, que detrás de ellas existe autor, intencionalidad y una muestra parcial de la realidad.
  3. Pero si nos quedáramos en este nivel de análisis no sería suficiente como para que los alumnos acaben interiorizando lo aprendido y lo incorporen a su vida cotidiana de manera crítica y activa. Es necesario que ellos pasen a convertirse en publicistas, que adopten el rol de aquel que intenta vendernos el producto a través de imágenes. Así, les planteo que elaboren en grupos pequeños un cartel o spot publicitario, incorporando al mismo los elementos analizados anteriormente. Una vez terminados los anuncios publicitarios, los vemos y aplicamos con ellos los mismos pasos que seguimos en el análisis VTS: observar y compartir las observaciones. El resto de la clase analiza el anuncio de cada grupo.

Otras veces les pido que elaboren anuncios eligiendo el contra valor de un famoso spot, exagerando los elementos a través de hipérboles textuales y visuales que faciliten la comprensión crítica del original.

El VTS es un método dialógico, analítico y crítico de imágenes, pero también permite un mayor disfrute estético. Valor creativo y función perlocutiva de las imágenes. Esto favorece que nuestros alumnos, que nacieron en un mundo rodeado de imágenes, no las observen de manera pasiva o meramente consumista, sino que sepan apreciar la belleza que esconden y la subjetividad a veces malintencionada que las alimenta. Así, conseguimos que no sean meros espectadores de la imagen, sino ciudadanos críticos y creativos.

El VTS puede aplicarse a cualquier producto cultural, no solo imágenes, también textos, películas, una charla, un programa de televisión, una novela… Os recomiendo en el tercer paso del proceso reconstruir creativamente lo aprendido utilizando metodologías de narrativa visual (storyboards, mapas visuales, infografías, vídeos…) que reproduzcan la estructura de los productos culturales que deseamos analizar y permitan a su vez realizar un feedback crítico de las mismos en el aula.

Si no disponéis de mucho tiempo, acostumbrarse a utilizar el diálogo activo y crítico en el aula a través de la observación es ya de por sí un entrenamiento recomendable.

Propuestas educativas para un mundo distinto (graphic recording)

PORTADA

Descargar notas visuales

El pasado octubre se celebraron en Mérida las Jornadas Estatales de FEAE y me invitaron para realizar las notas visuales en vivo (graphic recording) de las ponencias del encuentro. Un reto del que disfruté bastante. Tomar notas visuales permite concentrar tu atención en lo que se dice, obligarte a discriminar y condensar las ideas esenciales de la ponencia y de paso divertirte mientras dibujas, dejando tu propia visión de la intervención. No me gusta hacer notas que busquen hacer un espejo objetivo de las ideas del ponente; más bien se trata de pensar con él mientras dibujar sus ideas, añadiendo tu percepción subjetiva de las mismas. De esta forma se establece un diálogo entre el ponente y tú que enriquece el conjunto, permitiendo a quien ve las notas visuales no solo captar lo esencial de la ponencia, sino también pensar y dialogar internamente con esas ideas. Podéis ver aquí un resumen de mi aportación en las jornadas.

Podéis leer una crónica más extensa de mi aportación en las jornadas aquí.

También impartí un taller titulado Visual Cooking en el que elaborando recetas de cocina visuales nos iniciamos en el uso del pensamiento visual, creando un vocabulario visual y combinando sus elementos en secuencias que emulan la elaboración de una receta.

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Visual Cooking

Fruto de mi colaboración con FEAE escribí un artículo en su revista OGE sobre el potencial del pensamiento visual en el aula. Podéis descargarlo aquí.